¿Por qué el agua de la piscina se pone blanca?

Seguro que alguna vez te has encontrado con la sorpresa de que el agua de tu piscina se ha vuelto blanca. Aunque puede ser algo desconcertante, no te preocupes, es algo bastante común. En este artículo vamos a explicarte las posibles causas de este fenómeno y cómo solucionarlo.

La aparición de agua blanca en la piscina puede deberse a diferentes motivos. Uno de los más comunes es la presencia de algas en el agua. Estas microorganismos pueden proliferar en el agua si no se realiza un correcto mantenimiento y limpieza de la piscina. Además, otros factores como la falta de cloro, una temperatura elevada del agua o una exposición prolongada al sol pueden favorecer su crecimiento.

Otra posible causa de la aparición de agua blanca en la piscina es la presencia de sustancias químicas en el agua. Si se ha añadido demasiado producto para el tratamiento del agua, o si no se ha dosificado correctamente, puede provocar una reacción química que haga que el agua se vuelva blanca.

En cualquier caso, si te encuentras con el agua de tu piscina blanca, lo mejor es actuar rápidamente para solucionar el problema. Lo primero que debes hacer es analizar el agua para determinar el motivo de la aparición del color blanco. A partir de ahí, se deberá realizar el tratamiento adecuado para eliminar las algas o las sustancias químicas presentes en el agua.

Si aun así, el agua se ha vuelto blanca, no dudes en acudir a un profesional para que te ayude a solucionar el problema.

Índice

Agua blanca en la piscina: ¿cómo solucionarlo?

Si has notado que el agua de tu piscina se ha vuelto blanca y turbia, no te preocupes, ¡es un problema común! La buena noticia es que hay varias soluciones para este problema.

1. Realiza una limpieza profunda de la piscina: es importante que limpies la piscina a profundidad para eliminar cualquier residuo o suciedad que pueda estar causando la turbidez del agua. Si tienes un sistema de filtración, asegúrate de que esté funcionando correctamente y de que los filtros estén limpios. También puedes utilizar un clarificador de agua para ayudar a eliminar partículas pequeñas.

2. Ajusta los niveles de pH y cloro: los niveles de pH y cloro en el agua de la piscina son fundamentales para mantenerla limpia y saludable. Si los niveles están fuera de los rangos recomendados, pueden causar turbidez en el agua. Utiliza un kit de prueba para medir los niveles y ajusta según sea necesario.

3. Usa un floculante: un floculante es un producto químico que ayuda a agrupar partículas pequeñas en el agua para que puedan ser eliminadas con más facilidad en el proceso de filtración. Asegúrate de seguir las instrucciones del producto para utilizarlo correctamente.

4. Limpia el fondo de la piscina: a veces, la turbidez del agua puede ser causada por suciedad acumulada en el fondo de la piscina. Si este es el caso, utiliza un limpiafondos para eliminar cualquier residuo.

5. Mantén la piscina limpia y bien mantenida: la mejor manera de prevenir problemas de agua turbia es mantener la piscina limpia y bien mantenida. Realiza una limpieza regular, ajusta los niveles de químicos y asegúrate de que el sistema de filtración esté funcionando correctamente.

Realiza una limpieza profunda, ajusta los niveles de pH y cloro, utiliza un floculante o limpia el fondo de la piscina. Mantén la piscina limpia y bien mantenida para prevenir futuros problemas.

¿Cómo eliminar el agua lechosa de la piscina?

Si te ha pasado que tu piscina de repente se vuelve blanca y turbia, no te preocupes, eso es algo común. La causa principal suele ser el desequilibrio químico, la acumulación de materia orgánica y las partículas en suspensión. A continuación, te damos algunos consejos para eliminar el agua lechosa de la piscina:

  1. Verifica el pH: El pH debe estar entre 7.2 y 7.6. Si está por encima de 7.6, agrega ácido muriático para bajar el pH. Si está por debajo de 7.2, agrega bicarbonato para subir el pH.
  2. Realiza un tratamiento de choque: Agrega una dosis elevada de cloro para matar las bacterias y microorganismos que puedan estar afectando el agua. Asegúrate de hacerlo por la noche y con la piscina sin usar durante 24 horas.
  3. Usa un clarificador: Agrega un clarificador para que las partículas en suspensión se unan y se filtren más fácilmente.
  4. Limpia el filtro: Revisa y limpia el filtro de la piscina para asegurarte de que está limpio y funcionando correctamente.
  5. Cepilla las paredes: Usa un cepillo para fregar las paredes y el suelo de la piscina, asegurándote de eliminar cualquier acumulación de materia orgánica.

Recuerda que mantener el equilibrio químico y la limpieza de la piscina es esencial para prevenir que el agua se vuelva lechosa. Si tus problemas persisten, no dudes en contactar con un profesional de la piscina.

Espero que ahora tengas claro por qué a veces la piscina se pone blanca. Si sigues estos consejillos, ¡mantendrás el agua cristalina sin problema! ¡Un saludo y a seguir chapoteando!

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