El síndrome de la casa enferma

Al igual que hay personas enfermas, también se habla de viviendas o edificios enfermos cuando las condiciones de éstos fluyen negativamente en la salud de sus ocupantes.

Definir el Síndrome de la casa enferma (SCE) no es fácil, por ser debido a múltiples causas, pero por lo general son viviendas donde sus ocupantes presentan quejas referentes a su salud en una proporción mayor a la que sería razonable esperar.

Existen muchos contaminantes que pueden influir en la salud, son desconocidos por la mayoría y pueden encontrarse en cualquier vivienda: Gas radón, Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), radiaciones electromagnética, geopatías, etc. Estos debemos conocerlos para poder poner una solución.

Síntomas de los ocupantes

Según la Asociación de Estudios Geobiologicos las radiaciones afectan a nuestro sistema nervioso e inmunológico. La revolución tecnológica de los últimos años ha cambiado por completo nuestro entorno generando campos y contaminación electromagnética que se agrava con una ventilación deficiente que no permite renovar el aire interior.

Los efectos a la exposición a estos campos electromagnéticos, depende de la frecuencia de la radiación y de la intensidad del campo pero puede producir efectos en la reproducción y fertilidad, tumores cerebrales, efectos vasculares y cardiacos, efectos en el sueño, en la memoria y en el aprendizaje y proliferación de células tumorales

El “tratamiento” para la casa enferma

Para conseguir viviendas “verdes” o viviendas saludables, se pueden hacer pequeños cambios que pueden tener un impacto dramático en nuestra salud y en nuestra capacidad de producción durante el día.

  • Mantener el espacio ordenado y limpio. Aunque parece algo lógico se nos suele pasar por alto y es una de los aspectos más relevantes para tener una casa saludable.
  • Reducir la presencia de sustancias químicas, es decir, elegir materiales y muebles que tengan bajo contenido de compuestos orgánicos volátiles (COV). Suelen estar en los muebles, pinturas y alfombras. Utilizar siempre que se pueda materiales tradicionales, de origen natural, con bajo impacto ambiental.
  • Mejorar la ventilación, aumentando la capacidad de aire fresco y limpio que circula por el espacio cerrado
  • Para eliminar los tóxicos de la vivienda te pueden ayudar las plantas de interior, no solo ayudan a la producción de oxígeno, sino a purificar el aire y reducir los niveles de COV.
  • Mantener una temperatura consistente a lo largo del día
  • Permitir la entrada de luz natural
  • Proteger el ambiente de los ruidos de la calle y minimizar los ruidos interiores
  • Para la contaminación electromagnética (antenas de telefonía, redes wifi, teléfonos inalámbricos), la mejor solución es evitarla. También incluir desconectadores de corriente en los circuitos eléctricos de nuestra casa o utilizar fibra óptica en lugar de red Wifi. Existen también pinturas aislantes contra radiaciones, telas especiales, etc.
  • En las geopatías (red Hartaman, red Curry…) se deben evitar los puntos patógenos en los lugares de estancia prolongada, para ello es necesario hacer un estudio geobiológico realizado por un radiestesista.

Quien trabaja en edificios “verdes” o de bajo impacto ambiental piensa con más claridad, se siente mejor en la oficina y cuando llega a su casa duerme mejor

Según el artículo de la BBC “¿Qué es el Síndrome del edificio enfermo y cómo afecta tu salud?”, datos recogidos de un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Estados Unidos, dice que la gente que trabaja en edificios “verdes” o de bajo impacto ambiental piensa con más claridad, se siente mejor en la oficina y cuando llega a su casa duerme mejor. Además se crea un círculo virtuoso ya que los participantes que durmieron mejor también rindieron mejor al día siguiente en una prueba sobre la función cognitiva. Esto es un descubrimiento provocativo porque sugiere que el impacto de los edificios sobre nosotros se extiende más allá de las 8 horas del día de trabajo.

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